Recuperó un disco que había perdido hace 10 años y se hizo rico: tenía 40 millones de dólares en bitcoins

0
103

La inestabilidad atada al bitcoin es tan variable, que esta semana, un portador de estas monedas digitales que había perdido el disco donde guardaba su información financiera, logró recuperar esta información y se dio cuenta que se había vuelto millonario.

Fue así que el usuario @jonesusHchrist no pudo ocultar su felicidad en Twitter. El muchacho, que se define como un “expirata informático devenido en un hombre de negocios”, contó la noticia que tanto lo alegra: ¡recuperó una billetera digital que deba por perdida!

En su interior guardaba el equivalente a más de 40 millones de dólares. Una verdadera fortuna, aunque muchos sospechan que se trató de una maniobra de engaño.

Si bien no comentó cuántos bitcoins alojaba en aquella cartera digital, en las últimas horas circuló la noticia de una cuantiosa transacción en donde están en juego unas 1.500 de esas criptomonedas.

De inmediato, todos los cañones apuntan a @jonesusHchrist, quien casualmente, habría cambiado sus divisas virtuales y ya tendría en su cuenta más de 40 millones de dólares.

Algunos sitios especializados como Chainalysis, vienen estudiado la problemática de los bitcoins circulantes ya perdidos. De acuerdo a las estimaciones, la cantidad perdida está en el orden del 20%.

La mayoría de ellos fueron olvidados por sus dueños en los primeros años de existencia de esta divisa, cuando su valor era mucho menor y nadie apostaba demasiado a que iban a explotar.

La cotización de esta criptomoneda alcanzó hace algunas semanas los 42.000 dólares, multiplicando casi por 10 su valor en relación a las cifras registradas en marzo de 2020.

Otras divisas virtuales, como el Ether, siguieron esa racha alcista. Volátiles por naturaleza, las monedas digitales son herramientas descentralizadas que no dependen de entidades bancarias, gobiernos ni instituciones.

Territorio en disputa

Las criptomonedas generaron una grieta entre fanáticos y críticos. Con más entusiasmo que argumentos, sus seguidores sostienen que se trata de un mercado disruptivo, libre de regulaciones de gobiernos, bancos centrales y órganos reguladores y que su precio es determinado por el libre juego de la oferta y la demanda.

Y afirman que es una nueva revolución tecnológica, incomprensible para los conservadores que predominan en el mundo financiero tradicional.

Sus críticos, con el mismo ímpetu, dicen que es una burbuja especulativa, que el bitcoin no tiene valor intrínseco y que está basado en un esquema Ponzi: como una estafa piramidal. El bitcoin no produce nada, el que lo compra solo espera que su precio suba.

La suba de precios atrae nuevos inversores, en su mayoría especuladores en busca de riquezas fáciles y rápidas. Pero también atrae la atención de los reguladores de muchos países.

La semana pasada, el organismo de control financiero de Inglaterra emitió una fuerte alerta a los posibles compradores: les dijo claramente que “los consumidores invierten en este tipo de productos deben estar preparados para perder todo su dinero”.